miércoles, 28 de octubre de 2009

la oralidad es tu voz

Para adentrar al estudiantes en el complejo mundo de la comunicación y dentro de este concepto la noción de competencia comunicativa presento a ustedes esta lectura fruto de una ponencia presentada por Margarita Zires (Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco) en el I Taller Internacional de Comunicación y Oralidad en la Universidad Central de las Villas, Santa Clara, Cuba, julio de 1992.
"El propósito de esta lectura amigo estudiante es que usted se reconozca como actor social y en la sociedad colombiana de la que hace parte visualice las opciones de su voz, de sus ideas, de sus palabras y la importancia que ellas al producirlas hacen retumbar en los oídos de las personas que usted tiene alrededor. No las malgaste fortalézcase en este curso de competencias comunicativas y optimice su discurso. Así será usted un ser humano con mejores capacidades de enfrentarse a cada situación de la vida y en ella en cada contexto sociocultural del que usted haga parte". Parte vital.
De la voz, la letra y los signos audiovisuales en la tradición oral contemporánea en América Latina: algunas consideraciones sobre la dimensión significante de la comunicación oral.
A través de este texto me gustaría reflexionar sobre la comunicación oral en nuestras sociedades contemporáneas en América Latina y señalar algunos aportes de algunas tendencias antropológicas y de las disciplinas del lenguaje para su mejor comprensión.
Me planteo las siguientes interrogantes:
¿Qué se entiende por comunicación oral?
¿A qué nos referimos cuando decimos oral?
¿Qué se entiende por tradición y memoria oral?
¿Qué se entiende por cultura oral?
¿Existen diferentes tipos de oralidado culturas orales?
Para tratar la primera interrogante me parece importante señalar por qué hablo de comunicación oral y no de transmisión oral.
Comunicación versus transmisión oral
En este punto me gustaría polemizar con aquellas tendencias de la antropología, de la lingüística y de la teoría de la información que han reducido la problemática de la comunicación oral al de la transmisión oral. Un acto de comunicación no se reduce a un acto de información.
Comunicar no consiste solamente en transmitir unilateralmente determinados conocimientos a un interlocutor o conjunto de interlocutores que antes no los poseían. La comunicación es algo más que incluye múltiples tipos de interrelaciones humanas, múltiples juegos y múltiples reglas. Dichas reglas configuran los diferentes tipos de i nterref aciones, los diferentes tipos de actos comunicativos, las diferentes instancias comunicativas, el contenido y la forma de lo comunicado (Malinowsky, 1923, Austin, 1962, Benveniste, 1966, Jakobson, 1963, -entre otros-).
Al comunicar se participa en el establecimiento, en la reproducción y cuestionamiento de las reglas que rigen nuestros intercambios (Goffman, 1974).
Estudiar la comunicación ora! implica analizar no sólo el contenido, el mensaje o las diferentes versiones de los relatos (si acaso estos pueden ser reducidos a una entidad discreta, dada su constante transformación), sino las diferentes reglas que rigen el decir, o sea las reglas que rigen los diferentes intercambios verbales en diferentes contextos y grupos sociales. Dichas reglas constituyen un conjunto de saberes que rigen la producción narrativa. Son ellas la materia que enlaza el cuerpo social.
"La tradición de los relatos es al mismo tiempo la de los criterios que defiende una triple competencia; saber decir, saber escuchar, saber hacer, donde se ponen en juego las relaciones de comunidad consigo misma y con su entorno. Lo que se transmite con los relatos es el grupo de reglas pragmáticas que constituye el lazo social" (Lyotard, 1984:48).
Tomemos como ejemplo la situación comunicativa de este texto escrito y comparémosla con la situación comunicativa en la que se leyó una primera versión de él como ponencia.
No es lo mismo que se lea un texto solo o acompañado a que se le oiga como ponencia. El conjunto de relaciones que implica leer o interpretar un texto frente a otras personas, sabiéndose más o menos escuchado, visto, registrando una presencia física y diferentes signos que indican una diferente interpretación de lo que se va diciendo (aprobación, desaprobación o indiferencia), lleva a argumentar que lo que se dice oralmente no tiene que ver solamente con el contenido de un texto oral, sino con un acto de comunicación que está regido por un conjunto de convenciones que determinan lo que se puede decir verbalmente en un encuentro particular de investigadores en un auditorio y contexto específico.
Además la materialidad de la comunicación es diferente. Un texto escrito o reescríto para una revista está compuesto por los signos de (a escritura: letras, comas, puntos seguidos y puntos aparte. Se encuentra regido por un conjunto de reglas que establecen la manera como se debe escribir y componer un texto escrito, por ejemplo con ciertos márgenes y enumeración de páginas, así como por reglas que determinan la manera como se debe citar y de esa manera incluir las palabras escritas de otros escritores.
El texto de una ponencia al ser leído frente a otras personas se ve entretejido con los signos verbales y corporales de los oyentes en el momento de su lectura, lo cual no sucede cuando se está leyendo.
Ahora bien, conviene aclarar que aunque el acto comunicativo de leer una ponencia es un acto oral, está configurado también por la lógica de la escritura y establece con ella una simbiosis, aún en el caso que la ponencia no se haya escrito de antemano. Las formas discursivas de una ponencia remiten por una parte a ciertas técnicas de la escritura, a cierto tipo de argumentación, mientras que otras tienen que ver más bien con su contexto de enunciación. A ello se debe el uso del pronombre en segunda persona, así como otras formas gestuales a través de las cuales se trata de involucrar al oyente o interlocutor de la comunicación oral.
A manera de ejemplo se puede decir también que desde la primera formulación escrita de este texto, con una pluma en la mano en un escritorio y después frente a una computadora en su segunda versión, se tuvo presente el momento de la lectura y con ello un conjunto de ¡deas preconcebidas con respecto a un auditorio imaginario.
Todo esto lleva a replantearla pregunta inicial:
¿Qué se entiende por lo oral cuando se habla de comunicación oral? ¿Cuáles son las formas de la comunicación oral?

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